¿Quiénes somos?





Somos estudiantes de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Este blog es producto del trabajo que realizamos en la comisión 63, coordinada por la profesora Claudia Risé y la alumna Emilia Cortina, durante la cursada anual del 2012 del Taller de Expresión I, cátedra Reale.

Sueños colectivos


Para comenzar debo admitir que el comienzo de mi día ha sido bastante perturbador. El motivo, ahora un poco confuso, fue que pasé la noche dentro de un sueño donde encontraba la mujer para mí pero nuestras familias estaban fuertemente enfrentadas. Pero es posible que esto no alcancé para explicar mi grave problema, rápidamente luego de salido de la cama, llamé a mi abogado; él me pidió que me calmara cuando le dije “vamos a tener que pagar demasiado”.

Ahora, no hay duda que infringí de manera grosera la ley del derecho de autor, pero en este caso ¿a quién debía resarcir? A los familiares que aún quedan de Shakespeare, al estado inglés, a algún centroamericano productor o guionista de telenovelas, a algún escritor de novelas románticas o a todos ellos juntos.

Hoy en día es difícil vivir tranquilo intentando siempre no imitar a otra persona manteniéndose en el margen de la originalidad y la legalidad. En la vorágine de todo este episodio, tuve que consultar las leyes de derecho de autor de varios países (quizás podría exiliarme en alguno); lo interesante es que encontré en las leyes que el “derecho” de autor dice solo proteger las obras “originales”.

Teniendo un diccionario a mano (a veces pueden ser muy útiles) lo consulté enseguida, pero las respuestas tampoco fueron muy satisfactorias. La RAE define a la originalidad como algo “perteneciente o relativo al origen” pero también con algo que tiene “carácter de novedad”; este segunda definición me llevo mentalmente a recorrer algunas vidrieras de tiendas de ropa o centros comerciales con grandes carteles luminosos. Pero por más extraña que sea, esta oposición de respuestas no iba a lograr sacarme de mi encrucijada.

De algo no había dudas, el sueño  era algo que me pertenecía... o por lo menos era algo de mi origen, como dice la RAE. Muchos escritores, directores de cine, músicos, etc. (de los  más prestigiosos en sus disciplinas), alegan haber creado sus obras a partir de sueños. El problema era la novedad (que en lo que a mi respecta se aparenta a crear un nuevo género musical o literario), ya que vivimos es un mundo de “ideas agotadas”.

Ya hemos escuchado todos de la psicología, de la mano de Sigmund Freud, que los sueños son el camino que toman los recuerdos o deseos reprimidos para pasar del subconsciente a lo consciente a partir de simbolismos. O estudios más recientes que ven los sueños asociados mayoritariamente a la memoria de la vida de vigilia, o como plenamente una reproducción sin sentido de recuerdos mezclados.

Pero lo que es claro es que los sueños en algún punto son producto del contexto en el que vivimos. Karl Gustav Jung (aprendiz de Freud) creó el concepto de inconsciente colectivo como algo que contiene la herencia espiritual de la evolución de la humanidad. Consideró a dicho inconsciente de tipo "objetivo" ya que representa la misma información adquirida por todos los sujetos; y lo diferenciò del inconsciente personal que es de tipo "subjetivo" y se refiere a las experiencias y deseos de cada uno. En un lenguaje literario el primero (colectivo) correspondería a las ideas extraídas de la realidad social, en cambio el segundo (personal) al estilo individual de cada persona. Además el mismo autor también pensó al mundo onírico como un “tesoro creativo”. Es muy alentador pensarlo de esa manera, como un  tesoro propio.

De esta manera se desprende así una relación más compleja en el concepto de plagio. Porque si vivimos todos en un mismo mundo y somos todos una misma raza, ¿no existe la posibilidad de haber vivido o presenciado (con las diferencias obvias de cada época) una situación similar?, ¿no podemos compartir deseos u objetivos? Al parecer la ley piensa que no; y la ley esta para respetarse a rajatabla, al menos eso es lo que nos inculcaron.

Así que se debe obedecer ciegamente las creencias de que ya esta todo dicho, resignandose a que hoy en día ya no se puede crear algo nuevo o novedoso, y que todo lo que pasa por nuestro consciente o incluso nuestro inconsciente, es sólo un reflejo de lo que otra persona ya hizo antes.

Pero tanto pensar me ayudó a volver conciliar el sueño; espero no tener que despertarme con tamaño altercado nuevamente. Tengo que tratar de despejar mi cabeza antes de acostarme y soñar con un vacío, blanco o celeste; ellos aman el celeste es tan tranquilo y sin una pizca de rebeldía.

A veces pienso que sería mejor no tener tantas ideas dando vueltas, en estos días es algo peligroso; ahora por culpa de mi imaginación tendré que empezar a preparar una estrategia para el juicio. Antes de acostarme rezo -por si queda algo más allá de lo que ya nos robaron- que las próximas generaciones no tengan graves altercados legales por el simple hecho de respirar o caminar como nosotros.

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