“Bella fue la pérdida de mi esposa”
empezaba la carta que le escribió el señor García a sus suegros. Éstos no
pudieron seguir leyendo la carta y enojaronse mucho. Ya muy afligidos
estaban con la muerte de su querida hija, pero esto les parecía demasiado.
Decidieron responder también con una carta. En ésta le preguntaban a García por
qué decía cosas tan feas de su pobre esposa y hasta insinuaron que capaz ya
estaba saliendo con otra. El pobre García no entendió por qué lo increpaban, él
que tanto amaba a su difunta esposa. Quiso pensar que tal vez los padres
estaban muy susceptibles por lo que había pasado y al cabo de un tiempo decidió
reenviarles la carta para que la leyeran mejor y sin tanta tristeza. Los
padres, sorprendidos al ver una nueva carta , esperaban unas disculpas del
irrespetuoso señor García. Pero no se encontraron con lo que esperaban, otra
vez empezaba la carta con “Bella fue la pérdida de mi esposa” y no pudieron
seguir leyendo. Seguían afligidos pero ahora estaban más enojados que nunca,
mandaron otra carta, ésta vez solo con insultos. García, desesperado, no sabía
por qué pasaba lo que pasaba, en esta ocasión, decidió mandar un
telegrama por última vez, como señal de despedida a sus suegros. Se ve que ya
no lo querían, o que lo acusaban, injustamente, de la muerte de la pobre mujer.
El telegrama decía: “Si el revólver les sirve de algo, úsenlo para atacarme, yo
muy seguro estoy de lo bella que fue la pérdida de mi esposa y no necesito
defenderme de nada”. El padre de la difunta, esta vez, no se aguantó la
provocación. Y así fue, consiguió un revólver y, fríamente, asesinó al señor
García. En la escena del crimen la policía encontró una carta que decía:
“Bella fue la pérdida de mi esposa.
La recuerdo y la extranio tanto. Como la amava. Realmente nos queriamos uno a otro, pasábamos
todo el dia juntos. Desallunabamos, almorzábamos, cenabamos. Todavia no
entiendo por que tuvo que morir, hubiese preferido morir yo. Era tan bella, tan
dulce, tan despistada, como me hacia reir cuando se perdia. Queria agradecerles
profundamente a ustedes por haberle dado al mundo una persona tan buena y leal,
y tambien por haberme dejado conocerla. Yo no era nada antes de que ella
llegara hasia mi, he aprendido tanto junto a mi querida. Las cosas esta vez no
se dieron como uno quería y nadie entiende por que. De ahora en mas, vivire en
la mas profunda soledad, pero aunque pasen cien años, siempre me quedare con el
recuerdo de lo bella que fue la pérdida de mi esposa.
Con profundo dolor y admirasion
Su esposo por siempre,
Gavriel Garsia Marques “
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