¿Quiénes somos?





Somos estudiantes de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Este blog es producto del trabajo que realizamos en la comisión 63, coordinada por la profesora Claudia Risé y la alumna Emilia Cortina, durante la cursada anual del 2012 del Taller de Expresión I, cátedra Reale.

Nadie muere por un par de tildes


        “Bella fue la pérdida de mi esposa” empezaba la carta que le escribió el señor García a sus suegros. Éstos no  pudieron seguir leyendo la carta y enojaronse mucho. Ya muy afligidos estaban con la muerte de su querida hija, pero esto les parecía demasiado. Decidieron responder también con una carta. En ésta le preguntaban a García por qué decía cosas tan feas de su pobre esposa y hasta insinuaron que capaz ya estaba saliendo con otra. El pobre García no entendió por qué lo increpaban, él que tanto amaba a su difunta esposa. Quiso pensar que tal vez los padres estaban muy susceptibles por lo que había pasado y al cabo de un tiempo decidió reenviarles la carta para que la leyeran mejor y sin tanta tristeza. Los padres, sorprendidos al ver una nueva carta , esperaban unas disculpas del irrespetuoso señor García. Pero no se encontraron con lo que esperaban, otra vez empezaba la carta con “Bella fue la pérdida de mi esposa” y no pudieron seguir leyendo. Seguían afligidos pero ahora estaban más enojados que nunca, mandaron otra carta, ésta vez solo con insultos. García, desesperado, no sabía por qué pasaba lo que pasaba,  en esta ocasión, decidió mandar un telegrama por última vez, como señal de despedida a sus suegros. Se ve que ya no lo querían, o que lo acusaban, injustamente, de la muerte de la pobre mujer. El telegrama decía: “Si el revólver les sirve de algo, úsenlo para atacarme, yo muy seguro estoy de lo bella que fue la pérdida de mi esposa y no necesito defenderme de nada”. El padre de la difunta, esta vez, no se aguantó la provocación. Y así fue, consiguió un revólver y, fríamente, asesinó al señor García. En la escena del crimen la policía encontró una carta que decía:

      “Bella fue la pérdida de mi esposa. La recuerdo y la extranio tanto. Como la amava. Realmente nos queriamos uno a otro, pasábamos todo el dia juntos. Desallunabamos, almorzábamos, cenabamos. Todavia no entiendo por que tuvo que morir, hubiese preferido morir yo. Era tan bella, tan dulce, tan despistada, como me hacia reir cuando se perdia. Queria agradecerles profundamente a ustedes por haberle dado al mundo una persona tan buena y leal, y tambien por haberme dejado conocerla. Yo no era nada antes de que ella llegara hasia mi, he aprendido tanto junto a mi querida. Las cosas esta vez no se dieron como uno quería y nadie entiende por que. De ahora en mas, vivire en la mas profunda soledad, pero aunque pasen cien años, siempre me quedare con el recuerdo de lo bella que fue la pérdida de mi esposa. 

Con profundo dolor y admirasion


Su esposo por siempre,
Gavriel Garsia Marques “

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