¿Por qué mis libros nunca terminaron de convencerme?, ¿por qué mi conciencia no esta tranquila?, yo sólo soy escritor y la gente esta enamorada de mis historias. Es claro que las ideas hoy en día escasean y que las posibilidades de innovar son casi nulas, pero, esto no es mi culpa. Yo no le he robado nada a nadie, todo lo que he hecho, lo he escrito yo, solo, y eso nadie puede negarlo. Pero, ¿por qué me siento así?
No existe texto 100% original, tampoco existe un texto que no contenga ideas extraídas de otro texto, de otro ámbito. Un escritor, para escribir, debe buscar inspiración en alguna parte. Ese lugar de donde extraerá inspiración alguien lo habrá creado y ese alguien se habrá inspirado en otra cosa y así sucesivamente. ¿Por qué sucede esto? Porque no existe la nada misma. Todo lo que alguna vez alguien ha realizado, ha surgido por experiencias, vivencias, situaciones que hemos vivido que nos han llevado a tener esa idea y reproducirla. Nada surge de la nada misma. Una pregunta, ¿acaso eso está mal?, ¿acaso inspirarse en libros de grandes escritores es ilegal? ¿Es eso un plagio? Yo soy de los que piensan que ellos estarían orgullosos. ¿Acaso no se escribe para que nuestros textos generen algo? ¿Qué mejor satisfacción que la de inspirar a un colega a introducirse en el mundo de la escritura y más aún, gracias a un libro de mi invención? Yo pienso así, pero para algunos, la realidad es otra.
¿Si he buscado inspiración? No puedo mentir. Mucha y constantemente. Pero no veo nada de malo en eso. Desde mi padre, con sus maravillosas historias de cuando hacía travesuras a los automovilistas por las transitada zona de La Boca, pasando por historias de bares y borrachos en mi adolescencia, hasta por libros famosísimos y que han marcado mi infancia como “Veinte mil leguas de viaje submarino” o “Rayuela”, ya más de grande. Leer, escuchar, saber apreciar, sentir, definitivamente son fuente de inspiración y algo maravilloso. No puedo verle nada de malo a eso.
También están los que critican a la intertextualidad ya que la asocian con el plagio. Lo que no entienden es que estamos en el siglo XXI, que hoy en día, con la abundancia de tecnologías, con la cantidad de escritos que se han realizado a lo largo de la historia y con la abundante cantidad de temáticas que ya se han tratado, resulta prácticamente imposible realizar un texto que sea pura y exclusivamente de nuestra invención. Entiendo que los que pretenden esto, los que entienden a la intertextualidad como plagio, lo que están haciendo es matar a la literatura. Lo que están haciendo es limitar el espacio para la escritura y los escritores. Los que ya tienen su nombre vaya y pase, escritores que ya tienen su reputación, prestigio y éxitos, hoy en día, escriban lo que escriban serán aplaudidos y recompensados.
Pero el problema central no está ahí, el problema está en las generaciones que vienen; si seguimos de esta manera, con estas pretensiones de innovación y originalidad constantes, en donde prácticamente no se puede ni buscar inspiración en el otro, ¿qué quedará para ellos?, si esto sigue así solo habrá algunos que puedan sobrevivir a las críticas e imposiciones del mundo literario. Los temas que no han sido tratados todavía son cada vez menos y son pocos los que están o estarán capacitados para descubrirlos. Creo que hay que empezar a ser un poco menos exigentes y volver a disfrutar de las capacidades del autor de cautivarnos con su prosa, la abundancia de descripciones, las imágenes sensoriales y dejar de preocuparnos por si se es o no es “único”.
Recuerdo como si fuera ayer el nacimiento de mi hijo. No por ser un hombre con buena memoria, sino porque traslade todas esas indescriptibles sensaciones, esa experiencia inolvidable y que todo ser humano debería vivir alguna vez, al papel.Trata desde el momento cero, desde la primera vez que lo vi, que lo oí respirar y llorar, y continúo escribiéndolo día a día. Hoy, Tomi tiene 15 años y hace poco le ha surgido una idea impresionante. Esta ha sido la de continuar él mismo con la escritura cuando su descendencia llegue al mundo. ¿Acaso se lo juzgará a él también como un plagiador?, ¿O de continuar con la escritura de un texto ya existente? Espero que no. Porque la realidad es que es de mi invención, no la suya. Lo que si puedo asegurar es que será único, padre e hijo compartiendo la escritura de un libro. Simplemente inolvidable.
Como si esto fuera poco, están quienes creen que los escritores tienen un cómplice hoy en día para “robar” inspiración, ideas, fragmentos y así producir textos propios. En la antigüedad, nadie se imaginaba que existiría, no se contaba con ella e igualmente el “plagio” existía. Esta cómplice es la TECNOLOGÍA. Yo entiendo todo lo contrario. Para algunos, la computadora, es un medio para hacer todo más fácil. Entro, busco información de lo que necesito, la extraigo y no fue necesario que tenga que ponerme a buscar ninguna bibliografía ni leer una amplia variedad de textos. En mi opinión, la tecnología nos ayudará a conocer un poco mas de todo, a leer cualquier cosa de la que estemos interesados en cuestión de segundos, nos abrirá las puertas a un mundo del cual podremos extraer cualquier tipo de información mucho más fácil y precisamente. ¿Por qué criticar todo lo nuevo y alabar lo viejo –libros y textos-? ¿Acaso no pueden sobrevivir ambas formas? La idea es que la literatura y buena narración renazca y sobreviva por siempre. ¿Qué importa el cómo, el dónde y por qué de las formas? Debería importar solamente el contenido, la buena escritura.
Me gustaría realmente que este tema sobre los límites y sanciones que se le están aplicando a los escritores con respecto, en mi opinión, a la propiedad intelectual de cada uno, fuera re tomado y re pensado ya que, la brecha que existe entre lo legal y lo ilegal es cada vez más estrecha. Lo único que se está logrando es que los escritores tengan cada vez más miedo de escribir y producir textos de su invención, por temor a ser cuestionados por su falta de ideas y luego, rechazados por el público lector.
¿Es posible que esta sensación continúe? Mi conciencia está atormentándome constantemente y creo que no voy a poder tolerarlo mucho tiempo más. ¿Qué tiene de malo inspirarse en otro para sacar lo mejor de uno mismo? Entiendo que nada, pero si así otros lo creen, ya no quiero alimentar más esas críticas sin sentido. No quiero ni pienso complacer más a esos “asesinos” de la buena literatura, ya no quiero hacerlo. Sinceramente disculpen, siento que me estoy fallando a mí, a mi profesión y a mis lectores. Siento que no estoy siguiendo, que estoy traicionando a mis principios pero ya está, no puedo seguir así, de alguna forma sobreviviré, pero no será escribiendo, ya no.
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