¿Quiénes somos?





Somos estudiantes de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires. Este blog es producto del trabajo que realizamos en la comisión 63, coordinada por la profesora Claudia Risé y la alumna Emilia Cortina, durante la cursada anual del 2012 del Taller de Expresión I, cátedra Reale.

¿Cuál es tu origen?

Luis Manuel Ruiz, escritor español, hablando sobre el plagio comentó que somos ingenuos al pensar y creer que existe la originalidad. Pero, ¿qué es la originalidad? Muchos dirán que es “lo clásico”, “lo creativo”. Podríamos pensar que algo clásico o creativo es aquello que surgió primero, aquello de lo que no había en el momento en que apareció. Podríamos hablar de clásicos en la literatura, en el cine; de creatividad en la ciencia o en la pintura, podríamos referirnos y nombrar ejemplos sobre ellos, pero nos olvidamos de algo particular: nos olvidamos que hablamos desde nosotros, desde nuestro lugar específico, desde nuestro momento preciso y actual. Lo actual fue también un pasado, y será un actual en el futuro. ¿Qué consideraría clásico Dante Alighieri? o más aún ¿Qué sería lo clásico para Homero? Lo nuevo fue novedoso en un tiempo, para luego considerarse clásico en otro tiempo después. Clásico porque su mensaje permaneció y aún permanece. Y permanecerá, porque “debe ser intocable.”

Si alguien se atreviera a contar una historia igual a la de Odiseo y se adjudicase como propia la invención, sería acusado de plagio por todos nosotros. Diríamos que su actitud es causa de su “falta de creatividad para producir algo original”. (Y si no se lo adjudicase propio, tal vez no lo acusemos de plagiador pero diríamos lo mismo seguramente).

Pero si alguien decidiera actualizar un clásico, agregarle detalles que se correspondan con el paso del tiempo, ¿no sería el resultado algo novedoso para nosotros? ¿algo original? La historia claramente será la misma, ya conocida. Pero nuestros ojos serán distintos, más cercanos tal vez, con nuevas miradas que concluirán en nuevas interpretaciones. Quizás el mensaje necesita aparecer nuevamente, para ser adaptado a otras formas originales. Tal vez se convierta en una obra maestra como el Ulysses de James Joyce.

Bajo la excusa del homenaje, muchos permiten la copia y la aplauden satisfechos. ¿Qué diferencia habría si no quisieran homenajear y simplemente renovar? ¿Olvidarían al creador? ¿Por qué unas copias sí y otras no?

Yo creo que realmente se olvida que la importancia dada al creador es actual. Lo actual que sólo pertenece a nuestro ahora. Un actual cambiante. Lo que ahora designamos mediante leyes y castigamos para cuidar nuestros intereses, en otro tiempo era utilizado por todos como algo “natural”. Los cambios nos rodean, los producimos y nos adaptamos a ellos. Lo que damos por descontado no fue siempre así.

Walter Ong nos ejemplifica:
“Al sacar las palabras del mundo del sonido -donde primero tuvieron origen en el intercambio humano activo- y relegarlas definitivamente a la superficie visual, y al explotar de otros modos el espacio visual para el manejo del conocimiento, la impresión alentó a los seres humanos a pensar cada vez más en sus propios recursos internos (conscientes e inconscientes) como cosas, impersonales y religiosamente neutras. La impresión ayudó a la mente a sentir que sus posesiones se guardaban en alguna especie de espacio mental inerte.”

Actuamos y pensamos, en referencia a lo que es necesario en nuestro “actual”, desde nuestro “origen” determinamos los significados. Nuestro contexto nos marca lo relevante, si proteger o no los derechos de un autor es necesario, será decidido por la cultura material en la que estemos viviendo. Creer que lo original está perdido depende de pensar la originalidad como “lo que está primero” o “lo que nadie dijo”. Depende de pensar que lo que se dijo una vez, no puede volver a repetirse. Tal vez la originalidad podría tener otros significados, tal vez remite a algo que se refiere a su “origen”, a su punto de partida. Tal vez un origen puede ser el recorte de una visión, una interpretación, un resultado final que se produjo por circunstancias precisas, y tal vez esas circunstancias podrían haber sido otras y producir otro resultado, que conduzca a otra interpretación, a otra visión con un recorte distinto, a otro origen.

¿Entonces cada uno podría tener diferentes originales? ¿Y si en vez de lo que nadie dijo pensamos en “lo que alguien vio”?

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